lunes, 20 de octubre de 2014

La Mágica Fuerza del Reconocimiento


Hace pocos meses vibramos todos con el Mundial Brasil 2014. Vimos al equipo Alemán levantar la hermosa Copa en algarabía y con aplausos de miles de personas presentes en el Maracaná, y otros millones de seres alrededor del mundo que los seguían frente al televisor. Ciertamente un gran triunfo y un merecido reconocimiento para el equipo de Alemania que demostró el fruto de su entrenamiento, el talento y el compromiso de sus 11 jugadores.

Es humano emocionarse ante un reto cumplido, cómo no sentir satisfacción y realización. Es alentador ver que los esfuerzos que hacemos rinden sus frutos. Pero, ¿Qué sucede cuando en nuestro entorno ese aporte que hacemos parece no ser percibido? 



En el entorno familiar, así como en el ámbito empresarial, todos los seres humanos necesitamos de reconocimiento. La RAE define reconocimiento como “la acción de distinguir a una cosa, una persona o a una institución entre las demás como consecuencia de sus características y rasgos”.

Sin embargo, suele suceder, que la acción de “reconocer” es asociada directamente con el concepto de gastar dinero. Por ejemplo, el esposo estima que su esposa merece un regalo especial por permanecer junto a él tras largos años de matrimonio, y que para ello necesitará juntar dinero extra con antelación. Por otro lado, una empresa puede considerar que el reconocer a sus 1,000 trabajadores tras el exitoso 90% de aumento en ventas, requerirá comprar una flota de 1,000 automóviles como reconocimiento de este excelente resultado.

Un incentivo económico, un premio, un regalo, siempre serán bien recibidos. Pero, ¿Creen ustedes que serán efectivos en el fondo? ¿Será esta inversión la solución a insatisfacciones presentes en su personal? ¿Aliviará definitivamente los problemas en casa o en su equipo de trabajo? Es 90% probable es que solo generen un efecto positivo momentáneo y pasajero.

EL RECONOCIMIENTO es una llave mágica con mucha fuerza, que tiene como clave la COMUNICACIÓN. Si aprendemos a conjugarlas efectivamente abriremos muchas puertas. Principalmente, promoveremos en nuestro entorno y en nosotros mismos, seres humanos motivados con su trabajo, alegres, con buena autoestima, respetuosos y comprometidos con los objetivos de la organización.

¿Cómo lograrlo? Es un "paso a paso" que vale hacerlo día a día. Para recorrerlo no necesitamos gastar dinero. La clave está en mirar al otro, sea tu esposo(a), tu subordinado, el obrero de tu fábrica, la empleada de tu hogar, tu hijo, tu vecino, etc. Reconocer, por ejemplo, las buenas cosas que dicha persona hizo hoy…. Y comunicárselo. Usar la comunicación a diario es gratis y hacer que otro se sienta feliz con una palabra, un gesto, una llamada, un abrazo, un “reconocimiento” créanlo, genera un retorno mucho mayor. Solo es cuestión de practicarlo y notarán la diferencia.

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Escrito por: Vivian García/ Directora Ejecutiva CCRSE
(Año 2014/ Todos los derechos reservados)

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